Resultó en lo débil que puedo ser. Frágil como una hojita en medio de un vendaval, no suelo reconocer que es lo que me pasa. Puedo hablar de mil sentimientos, de cosas que siento, pero nunca terminaré contando lo que, muy hondo, me revuelve el pensamiento. Y solo por hoy, tan solo por un momento, debo reconocerles que muchas veces en mis mundos de mentira pasan cosas tan buenas, que ver la realidad me hace mal. Y no tuve otro remedio, hoy, que abrir los ojos. Y me dí cuenta que estoy sin vos. Será esa necesidad de definir todo con palabras, y que todo tenga una explicación. Sentí por unos ratitos que yo era la chica linda con la que querías estar, y resulté siendo tan solo un paso más en tu camino.
Me cago en ser tan dramática, en hacer que todo parezca el peor momento de mi vida y andar lamentándome por los pasillos. Detesto que todo me moleste tanto, que todo me afecte y me duela. No hay nada que soporte menos que una persona melodramática, tal vez por el simple hecho de que lo soy. Y me odio por ello.
Pero juro, y perjuro, que vos eras distinto. Ya no, algo te convirtió en un pibe más, un pelotudo cualquiera que lo único que busca es diversión. Antes, cuando eras alguien que me atraía, tenías la puta magia de hacerme sonreír.
Y por un segundo creí que un cacho de cuento me pertenecía. Y volví a la triste realidad de que no soy más que la distinta.
Y si, si voy a melodramátizar lo voy a hacer bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario